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Divorcio amistoso

Los divorcios amistosos son cada vez más frecuentes entre las parejas que deciden poner fin a su relación matrimonial. Esto se debe a la creciente consciencia entre los contrayentes sobre los beneficios que pueden obtenerse con un divorcio amigable.

Los divorcios amistosos ofrecen a las parejas una opción para acordar sus términos de divorcio sin la necesidad de litigar y evitar el coste y los riesgos que conlleva una disputa legal. El divorcio amistoso ofrece a las partes la oportunidad de acordar una solución beneficiosa a sus propias necesidades y para aquellos que tienen hijos, ofrece mejores oportunidades para ayudar a los menores a adaptarse a los cambios en su vida.

Un divorcio amistoso requiere de la aceptación de ambas partes para ratificar un convenio regulador de divorcio. El convenio regulador de divorcio es un documento por el que se establecen los términos del acuerdo entre los contrayentes. Esto incluye una regulación de los problemas relacionados con los hijos comunes y los asuntos económicos.

Una vez que las partes han elaborado y acordado el convenio regulador de divorcio, el acuerdo se presentará al juez para su aprobación. El juez revisará el documento para asegurarse de que los intereses de todos los implicados han sido adecuadamente considerados y que el acuerdo es conforme a las necesidades de los menores si los hubiere. Si el juez aprueba el convenio regulador de divorcio, se convertirá en la base sobre la que los contrayentes regirán sus relaciones futuras en cuanto a los menores y a la liquidación de su sociedad de gananciales.

Los divorcios amistosos también pueden ayudar a mantener una relación civilizada entre los ex cónyuges, lo cual es beneficioso para la estabilidad emocional de los hijos. Al evitar los conflictos intensos y prolongados que suelen acompañar a los divorcios contenciosos, las parejas pueden centrarse en cooperar para el bienestar de sus hijos. Además, los acuerdos amigables pueden ser más flexibles y adaptarse mejor a las circunstancias particulares de cada familia, permitiendo ajustes más fácilmente si las situaciones cambian con el tiempo.

Otro aspecto importante es el ahorro de tiempo y dinero. Los divorcios amistosos tienden a ser mucho más rápidos y menos costosos que los litigiosos. La ausencia de largos procedimientos judiciales y el menor requerimiento de intervención de abogados reducen significativamente los costos. Esto puede ser especialmente importante para las familias que ya están enfrentando tensiones financieras.

Además, el entorno menos conflictivo de un divorcio amistoso puede tener un impacto positivo en la salud mental de los involucrados. Evitar el estrés de un juicio prolongado y la animosidad que conlleva puede ayudar a los ex cónyuges a recuperarse emocionalmente y a iniciar una nueva etapa de sus vidas con mayor tranquilidad y bienestar.

 

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